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lunes, 12 de marzo de 2018

VACACIONES EN GEORGIA (III)

VACACIONES EN GEORGIA (III)



República Soviética de Georgia 24 de agosto de 1963
Querida flaca:
Perdóname por estos días que no pude escribirte, pero esta última semana ha sido demencial.


Hoy hemos paseado en trineo por la ciudad, como en los cuentos de la antigua Laponia. Qué bonito todo. He jugado a deslizarme por la nieve, y me he reído con estos bolos lo que no está escrito… ¡unas risas! Todo eso borracho como un cosaco, que es muy diver.

El Krushi viaja con una pila de viejas y de viejos rusos que nadamás que hacen reírse, tomar vodka, y cantar la Guantanamera de lo más mal. Pero tengo que embarajar y reírme yo también, porque hay muchos millones de rublos en juego.
Ya sé por qué los georgianos son todos alcohólicos: Beben por el día sin parar para acumular calor suficiente cuando llegan las frías noches de nevada, que pasan totalmente ebrios, pero calentitos. Se convierten en calentadores ellos mismos.
Ayer dormí con el Krushi. Se me hizo un poco raro porque me dio las buenas noches con un beso de tornillo y se abrazó a mí hasta por la mañana, pero pasé una noche muy confortable. Los bolos utilizan el vodka para atenuar el olor corporal: mientras más peste a alcohol, menos peste a grajo. Y el Krushi huele como una destilería. Los rusos son más aseados de lo que pensamos en Cuba, erróneamente.
Esta semana salimos otra vez de caza. No cazamos ni cojones, pero nos divertimos una barbaridad. Y curdas todo el rato, claro. A esta gente les encanta retozar borrachos en la nieve, y si no, el Krushi los obliga. 
Tenías que haber visto como jugaban a darse estrallones mutuamente. Como no cazamos na, nos pusimos a jugar con el trineo, y me pidieron que hiciera yo de caballo. 
Creo que ha llegado hasta Georgia el sobrenombre por el que se me conoce en Cuba, así que no me quedó más remedio que remolcarlos un rato. Ya sabes, todo por los rublos.
Volvimos por el bosque en fila india como los enanitos de Blancanieves, con el Krushi delante, y todos cantábamos; “♪ Heigh-ho, Heigh-ho, It's home from work we go… ♪”. Qué manera de gozar.
Cari, mis guerreros respondieron: ya cerré un negocio redondo con el Krushi. 
Sé lo que quiero, y lo voy a conseguir: La nieve es algo muy divertido y he decidido que caiga nieve en Cuba.
No estoy loco, se puede hacer, y sin brujería. El Krushi me prestó a los mejores científicos ambientales de la Lomonosov. Me los llevo para allá, a instalar un programa de lluvias y nevadas controladas por computadora. Ellos hacen nevar aquí hasta en el desierto de Gobi. No tiene ciencia: un avión sin tripular con bombas especiales, un programa y un satélite. Lo demás es localizar nubes con lluvia, congelarlas, llevarlas hasta el objetivo y hacerla reventar sobre él.
En Cuba caerá nieve antes de 1980, por mis cojones. Y no veas como me voy a poner de crear inundaciones en Estados Unidos; voy a convertir aquel país en un lago y los americanos se van a tener que rendir. Este regalo del Krushi es de un valor incalculable.
Oye Flaca, tú ya sabes, en mi ausencia gasta lo que tengas que gastar, y lo que no haya, me lo pides sin problemas. Aquí me traen a un tigre desde Bengala si yo quiero; están culecos conmigo. No paran; que si Comandante Fidelov pallá, que si Comandante Fidelov pacá, -me dicen Comandante Fidelov-, y yo “¡Tavarish, tavarish qué volá! ¿Dónde vamos a drinkear hoy?”. Qué risa.
Me dices en tu última carta que allá todo va bien, pero que “bawo lo se wa nibo ni papa oko ofurufu wa”. Supongo que bajaste algún muerto de los tuyos y escribiste montada, como suele pasarte. Ten cuidado con esas posesiones, porque se te va la lengua patrás y puede ser peligroso si estás sola.
Me alegro de que tengas el ganado controlado. Vigílame cortico a los traidores, que tengo pensado eliminar a algunos cuando vuelva por un método ruso que me enseñaron que te va a encantar.
Ah, el Krushi me llevó al museo de arte de Georgia y me dijo que escogiera lo que quisiera, y pensé en ti. Te llevo la vajilla blanca de porcelana moscovita del servicio de Iván I de Rusia, para tu altar. Pero eso no es nada, esta sorpresa sí que te va a volver loca:

¿Te acuerdas que me dijiste que intentara conseguirte un animal vivo, de gran valor ecológico para un sacrificio de brujería? Pues… ¡Te llevo un oso!

Se llama Baikal y es una monada. Me tiene embobado todo el día, lo llevo a todas partes conmigo y me paso haciéndome fotos con él. Hace mucho no me sentía padre, pero he vuelto a sentir ese sentimiento paternal que no siento ni por mis propios hijos.
No me gustaría que tuvieras que sacrificarlo, pero todo sea por Changó. Dicen que coge los tres metros de altura de pie y dos en cuatro patas. Yo había pensado dejarlo en tu casa del Vedado, pero me lo llevo para Punto Cero, que hay más espacio. Tengo que pensar cómo lo alimento con carne de caza. En Cuba no quedan ya muchos venados, pero los que queden, son para Baikal. Y cuando se acaben, no escatimaré en carne de res. Tengo una chochera con ese osito del carajo. Dile a mi hermano que prepare una cacería en el Escambray para mi regreso. Saldremos a hacer batidas de venados, no quiero que le falte nada a Baikal mientras no lo sacrifiques.
Bueno flaca, ya tengo al Krushi al lado en calzoncillos para meternos en la cama. Te dejo. Ponle una ofrenda a Changó de mi parte y no dejes de vigilar a Raúl, que ayer me llegó un cable del G2 que estaba haciendo fiestas de perchero en su casa. Me tiene enfermo este hombre.
Un beso cari, no dejo de pensar en ti.
Tu Fide.
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HISTORIAS TIERNAS DE LA REVOLUCIÓN
VACACIONES EN GEORGIA (II)

VACACIONES EN GEORGIA (II)




Georgia, 19 de enero de 1963

Querida flaca:
Gracias por contestarme tan rápido, a veces creo que no merezco tanta dedicación, pero después se me quita esa bobería y veo que merezco eso, y mucho más.
Oye chini, qué vacilón es este país. Ahora que han pasado tres semanas, estoy seguro de que el Krushi se mete algo. No es normal tanta hiperactividad, no paramos ni para ducharnos, de ahí viene la peste a grajo de los rusos. Yo ya me estoy acostumbrando.
Estoy aprendiendo a esquiar. Otro vacilón. El Krushi y yo viajamos al frente de una delegación de 100 personas entre militares y civiles del partido. 
Por orden del Krushi, a cada rato un ruso se tiene que caer con los esquís rodando por una loma, para que podamos reírnos de él. Y si no se cae ya lo empuja el Krushi. Es un carpa este tipo, yo lo quiero mucho.
Ayer fuimos a cazar conejos. Nos lo pasamos de cojones disparando a cualquier cosa. No le di ni a un puto conejo, pero el Krushi ordenaba a mis espaldas que me colocaran los conejos ya muertos por el campo, para hacerme creer que había acertado. Por ese método cacé como 30 conejos.

También le di sin querer a una anciana que estaba en su dacha, y que murió en el acto sentada en su cama, ¿pero a quién se le ocurre dejar una ventana abierta si hay un tiroteo cerca de su casa? Al final el marido de la vieja lo comprendió, y hasta me dejó retratarme con el cadáver, y el fusil al lado. No era una vieja rusa cualquiera, era una rusa de esas que son como chinas y oscuras de piel, medio mongolas, la última de una tribu nómada indoeuropea, que se extinguió con la vieja. Técnicamente, la extinguí yo. Así que es un trofeo valioso e inesperado para mí.
Perdóname… me he emocionado un poco, y estoy llorando. Mira que soy comemierda flaca. Te echo mucho de menos. No te preocupes más que me estoy abrigando por las noches y he hecho todo lo que me mandaste, de lo espiritual.
Vigílame a todo el mundo, sobre todo a mi hermano, que cuando no estoy se vuelve loca. Y mira a ver quién habla mal de mí, para fusilarlo a mi regreso.
Te quiero flaca...

Tu Fide 
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HISTORIAS TIERNAS DE LA REVOLUCIÓN
VACACIONES EN GEORGIA (I)

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República Soviética de Georgia, 3 de agosto de1963.

Querida flaca:
Qué manera de gozar con estos bolos. Van ciegos de vodka desde por la mañanita. Todavía me estoy cepillando los dientes y ya está Nikita, el Krushi, como yo le digo, llamando a la puerta de mi habitación, "Oye Fideluski –aquí me dicen Fideluski–, que vamos a beber pallá o pacá…". Una fiesta constante. Vamos por todo Georgia con una nota del carajo. Salvo que haya una ejecución masiva o algo así de importante, el Krushi siempre me recoge y me lleva de fiesta cada día, sin fallar uno. Esta parte de la Unión Soviética es como un campo grande, pero con estaciones de vodka en vez de gasolineras. Moscú era una biblioteca, qué quieres que te diga.
Hoy toca foto con los pobres, mujiks les llaman, básicamente guajiros rusos. Nos hemos ido a casa de una familia fea con cojones y con una peste a borsh muy desagradable, pero me he reído cantidad, porque aquí casi nadie tiene dientes y es muy gracioso verlos cantar sus canciones guajiras rusas. 
Eso sí, un frío del carajo. Y qué manía tiene el Krushi de cenar al aire libre. Pero se ha portado elegante, y me ha regalado un abrigo de piel de león de las nieves, en extinción, creo que del penúltimo que quedaba vivo, fíjate qué detalles tiene este tipo.  
Y me está enseñando a beber Stolishnaya a cuncún en un cuerno de búfalo. 

Es un gran político: sabe divertirse y a la vez engañar al pueblo, tengo que aprender mucho de esta gente.
Bueno, un beso mi flaca, tengo que dejarte porque vamos a una cena con unos socios del Krushi que están forraos en rublos, a ver si por fin me sale un bisnesito. Mírame un poco con los caracoles cómo se me presenta el tema de la plata. Yo me he traído mis guerreros, pero nunca está de más. Además tú sabes que con el frío es más difícil que se manifiesten.
Te llevo las matriuskas de nácar negro del Dniéper que me pediste para tu altar. Pesan un cojón, pero lo paga todo Aeroflot. Dile a mi hermano que no he podido conseguirle revistas porno de las que le gustan todavía, que esta noche le pregunto al Krushi, que es muy open mind. Te quiero, un beso,

Tu Fide.