Mostrando entradas con la etiqueta Ché. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ché. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de marzo de 2018

MI VERDE PELUQUERÍA

MI VERDE PELUQUERÍA


- Pero me di cuenta de que así tan largo por los hombros, me avejentaba...
- Ya.
- A mí me queda mejor intermedio, no tan largo, ¿entendés?
- Como lo lleva Raquelita Revuelta.
- Anjá.
- Yo quiero dejármelo hasta la cintura, pero Vilma se me ataca…
- El sol te lo destruye.
- Yo traía todas las puntas abiertas de la Sierra.
- Yo igual, ¡tenía esta cabeza!
- Horrible.

- Entonces me lo corté.
- Qué horror… me imagino lo que sufriste.
- Lo que no está en los escritos pibe. Una depre…
- Te considero…

- Vos sabés que una melena lleva mucho cuidado.
- Dímelo a mí.
- Y la mía era mi vida, la tenía copada…
- Lo sé.
- Pero también tenía que estar encima de ella, ¿entendés?
- Yo no vivo. Tengo a Vilma seca con el suavizante.
- Yo ahora lo llevo corto porque me voy al Congo.., que si no.
- Ah claro.
- Y después para Bolivia, el monte boliviano es muy húmedo, te deja todo el pelo amelcochado...
- A ti el pelo largo te quedaba divino…
- Me lo pienso dejar crecer otra vez cuando vuelva de Bolivia.
- Tienes un pelo bello. Siempre te lo celebro cuando no estás presente.
- Quiero hacer otra tanda de fotos con Korda.
- Maravilloso.
- Saca cosas de mí que nunca supe que tenía...
- Te hace fotos muy fuertes.
- Me ha capturado mi charme, sabe cómo tratarme.
- Aquellas en la cama con el mate, estaban muy logradas.
- Son de las que más estoy orgulloso. 


- Yo quiero hacerme unas igual, pero Korda nunca me coge el teléfono...
- Imagínate esas fotos de la cama con el pelo largo, y más ligero de ropa, una luz más tenue...
- Un sueño.
- Y con mi sex appeal...
- Qué morbo. Digo, qué lindo.
- Tú debías hacerte algo...
- Ahora llevo un rabo de mula, pero para el fin de semana cuando me lo suelto, uff... un agobio.
- Ya…
- Nunca sé qué hacerme.
- ¿Unas ondas al agua?
- Lo he pensado, pero termino pareciéndome a Haydée Santamaría
- Ah.
- No me siento cómodo.
- Si te lo cortas en capas y te das un castaño...
- Castaño mediano, quizás.
- Pero con reflejos.
- Ay no sé.
- Un sinvivir.
- A veces me entran ganas de romper con todo, y rizármelo.
- Te parecerías a Olivia la de Popeye, no hagás eso loco…
- Pues no sé...
- Loco, vos tenés qu ser radical, como yo. Cortátelo al uno...
- ¡No! ¡Qué dices Ernesto...! ¡No no no, que va! Mi melena no, muchacho... que va. No no no no...
- (...)
- Un postizo sí. Me viene bien un poco más de volumen.
NO SERÁS COMO MARTÍ

NO SERÁS COMO MARTÍ



No sé cómo, haciendo webing he caído en un chat de comentarios de Cubaencuentro. Como quería liberar toxinas, me animé a comentar la razón, no tan extraña, de que el Apóstol, fuera despojado de su ejemplaridad para los niños, en beneficio de Ernesto Guevara.
Lamento mucho haber perdido una crónica que escribí hace años sobre el día a día de Pepe en New York. En ella contaba cómo sus amigas cercanas aparecían sin avisar en su casa, cuando regresaban de compras, porque a Martí le encantaba oler la ropa nueva.
A su amiga Blanca Baralt le pidió ver el vestido de novia antes de que lo usara en la boda, y les puso sobrenombres a todas sus prendas de ropa de futura casada. Martí era un ídolo para sus admiradoras, y no estrictamente en el sentido sexual, aunque exista la erótica del intelecto.
Pepe tenía una sensibilidad tan poética y sofisticada como su prosa.
No hubo otro mártir de nuestra patria chica, tan cercano a los niños. No solo escribió para ellos, sino que los trataba de forma casi maternal. Su extraordinario encanto para los infantes no pasó inadvertido para sus madres, sus amigas y compañeras de exilio en La Gran Manzana. En muchas ocasiones les sirvió de niñera, se quedaba con sus hijos, les contaba cuentos, les hacía dibujos y les recitaba poemas de su inspiración. Martí era como el amigo gay inteligente y servicial que hoy tiene cualquier chica, pero en heterosexual.
Sin embargo, siendo nuestro más grande prócer y supuesto ejemplo para todos los cubanos, Fidel estableció como patrón moral y cívico para los niños, a un argentino asesino, que estuvo poco y mal al lado de sus propios hijos, y cuya trayectoria es justamente el ejemplo a no seguir por las nuevas generaciones de cualquier país, excepto Cuba.
Pero los niños cubanos dicen, "Seremos como el Ché".
Y entonces, en el chat de Cubaencuentro, una cubana de allende los mares, desde la Isla, me explica el motivo de tamaña afrenta al Apóstol:

"Seremos como Martí, no tiene ritmo y queda más cheo".